Hace algunos años, creo que más de veinte… ¡uh!... fui a una Ferimúsica en La Rural. Había stands de casas de música, de fabricantes, de marcas, en fin, todo lo relacionado con la música. En un stand había un par de baterías y un señor tocando, y cuando lo escuché pensé que era el mejor baterista que yo había visto: “yo quiero tocar así”, me dije. Ese era Fito Messina. Años después, aquí estamos con BAS para entrevistarlo, saber todo de su vida musical, y compartirlo con ustedes.
Empezaste a tocar la batería a los 15 años, ¿cómo surgió tu inquietud por la batería y cómo empezaste a tocar?
Supongo que la historia es común a muchos. De muy chico andaba tocando cualquier cosa que generara algún sonido con cualquier tipo de palos. En la esquina de mi casa había una banda que tocaba y yo me pasaba horas en la ventana mirando la batería.
En orden cronológico, ¿con quiénes estudiaste? Y contanos tu primer set de batería, ¿cómo fue conseguir ese primer set?
Mi primer set fue una batería Rex, pero… ¡ojo! de lujo, cinco cascos. Se la compré a un vecino que había dejado de tocar hacía un tiempo. Yo estaba tan loco por tocar que me empecé a fabricar una. Cuando mi viejo vio que no llegaba a nada, me la compró.