ANDREA ALVAREZ
WONDER WOMAN

El mundo machista y competitivo en el que nos toca vivir nos hace a los varones (a la mayoría) menospreciar muchas veces al “sexo débil” a la hora de evaluarlo en situaciones que no son  convencionales, como lo es el estar detrás de una batería o un set de percusión. Pensamos equivocadamente que sólo hombres pueden tocar rock ó pop y que únicamente ellos pueden tener el peso y la actitud para lograr un sonido potente y sólido. Por suerte, existen ejemplos que tiran por la borda tan limitado razonamiento.

Amigos, ¡hoy las mujeres boxean! Nadie puede decir que Cindy Blackman suena “chiquita” con Lenny Kravitz, que Terri Lyne Carrington no tiene peso para conducir una Big Band de Herbie Hancok, o que Sheila E no funcionó con Prince. Señores, aquí en Argentina tenemos hace tiempo a nuestra embajadora, ejemplo para cualquier mujer que quiera empezar a tocar la batería o la percusión. Sola y sin referentes femeninos en nuestro medio, Andrea Álvarez se fue abriendo camino de muy chica en este difícil ambiente musical, donde el trabajo nunca abundó y donde, según ella, el hombre sigue, aunque lo niegue, menospreciando a la mujer baterista/cantante/artista… “vos sabés a lo que me refiero”.

¿Cómo fueron tus comienzos con la música?
Aproximadamente desde los 5 años y no me acuerdo cómo empecé a leer música. Como mis viejos eran amigos de Norman Monk y yo vivía en Burzaco, estudié en su escuela de música. Tocaba música clásica con la flauta y luego pasé al clarinete, ya en el conservatorio Julián Aguirre. En la secundaria ya no quería saber nada con todo eso,   quería tocar la batería, quería tocar rock. A mí siempre me gustaron las cosas que tenían que hacer los varones, y cuando veía una película me identificaba con la chica que andaba a caballo más que con la princesa que llevaban en carroza. Yo no había visto a una mujer tocar la batería, hasta que vi una película de Karen Carpenter (baterista y cantante de The Carpenters) y ahí dije: “wah! ¿ven que existe?, ¡eso es lo que quiero!”
Antes de empezar a tocar ya tenía mis bateristas preferidos. Horacio Gianello me hacía tocar cosas de Ian Pace, John Bonham y también de Bill Bruford. Por supuesto que escuchaba a Billy Cobhan (Spectrum), Mitch Mitchell, Keith Moon, todos los de jazz (Tonny Williams a la cabeza) y mi preferido -y creo que lo sigue siendo- era Steve Gadd...

Yo escuchaba mucha música y con mi hermano teníamos una colección grande de discos, tanto de rock como de jazz, que compraba en El Agujerito (disquería milenaria de hace algunos años en Bs As), así que teníamos mucha data. Yo conocí a Lito Vitale porque tenía un CD de MIA donde Liliana Vitale tocaba la batería; una vez los encaré en el subte, me hice amiga, y hasta fui parte del grupo después. Fui con mis viejos a Europa, me compré Seconds Out, de Genesis y me morí con Phil Collins. Entonces estudié con Lito Vitale batería. Me iba de Burzaco a Villa Adelina. Después estudié con Gianello, que fue y es como mi maestro y a quien quiero mucho. Mis viejos me compraron una Caf usada color azul, y un tiempo después me compraron una Peral y unos platos Zildjian.

Lee esta respuesta y el resto de la entrevista en el número impreso de Bateristas al sur...
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